Reseña. Síndrome de Estambul – Carlos Flores A. ||

Enero 5, 2016

Síndrome de Estambul portada

Sinopsis:

Sebastián Mustakis es un joven periodista chileno de ascendencia griega que durante su adolescencia descubre los diarios íntimos de Sofía, su tía abuela. Joven y aventurera, se rebela contra los tradicionalismos de la época y los prejuicios de sus padres inmigrantes para viajar sola por Europa. En una búsqueda personal llega hasta Estambul, donde mantendrá un romance clandestino que dejará una profunda huella en su vida.

Seis décadas más tarde, la ya fallecida tía abuela aún es considerada la oveja negra de la familia.

410 páginas, Contracorriente Ediciones 2015, Tapa blanda con solapas, ISBN: 9789568854119.

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Calificación escribana:

4-estrellas

Es muy probable que si preguntáramos en la calle a las personas cuáles son las cosas que conoce de la cultura turca, seguramente las respuestas mencionarían el Corán, la religión musulmana, la gastronomía, el “ojo turco”, las teleseries, pero no mucho más. Esto se debe a que desde este lejano rincón al sur del mundo no es mucho lo que conocemos en profundidad de Turquía, quizás muchos como yo sufrirían tratando de apuntar en un mapamundi la localización de Estambul y salvo los paisajes que se pueden observar en las telenovelas de moda, en realidad no tenemos una idea precisa de las maravillas arquitectónicas que ahí existen. Ese es el principal motivo por lo que esta nueva novela, recientemente publicada, llamará la atención de todos.

Síndrome de Estambul es la segunda novela de Carlos Flores, una historia que promete contagiar el amor y la pasión por Turquía tal y como lo vive su protagonista.

Suena muy interesante ¿de qué se trata? ¿Es muy denso?

Que Síndrome de Estambul trate de una cultura lejana y que posea más de cuatrocientas páginas no debe ser en ningún momento síntoma de una obra densa, todo lo contrario, es muy ligera y amena, inclusive tan chilena como si tratase de nuestra sociedad.

Esta es una novela de viaje. Sebastián Mustakis es un joven periodista chileno que siente una gran atracción hacia la cultura turca, por lo que el gran sueño de su vida es visitar alguna vez Estambul. Gracias a la estabilidad laboral que posee, Sebastián le insistirá y convencerá a sus compañeras de trabajo y a su madre de pasar unas vacaciones ahí. Las personalidades de cada uno de los integrantes de este espontáneo “harén” son muy diferentes por lo que la historia asegura más de un momento tenso.

Todos quienes hemos planeado unas vacaciones a lo grande sabemos que el mundo se vuelve patas arriba unos cuantos meses antes afinando detalles para esos días tan esperados. Para Sebastián y sus amigas no será la excepción, es más, ellos tienen la complicación del idioma por lo que incluso buscan la manera de aprender algo de turco para desenvolverse con más libertad en aquellas cálidas tierras.

Sin embargo para Sebastián estas vacaciones distan mucho de ser solo un viaje de placer. Como su apellido lo indica, él tiene ascendencia griega. Griegos y turcos poseen una larga enemistad histórica, por lo que en la familia de Sebastián se ha escondido bajo siete llaves un secreto: una apasionada y efímera relación sentimental de la tía abuela de Sebastián (Sofía), con un turco. Esto se produjo cuando de manera totalmente rebelde ella visitó Estambul hace seis décadas atrás. El joven periodista descubre en su casa unas cajas viejas, dentro de una de ellas encuentra el diario personal de su tía abuela, y tras su lectura, el que era un sueño por viajar a Estambul se convierte para él en una compulsión por visitar los mismo lugares que su tía abuela, vivir en carne propia “el síndrome de Estambul”, y es por este motivo que Sebastián será por lejos el más entusiasta en aprender turco y repasar a conciencia todos sus conocimientos sobre Tuquía.

Genial, entonces, ¿viviremos ese viaje como turistas tal como sus personajes?

Exactamente. Aun si el lector no conoce absolutamente nada de Turquía, esta novela no lo juzgará, ya que el autor logra que nos veamos reflejados en las amigas de Sebatián que irán aprendiendo sobre la marcha todo lo que deben saber sobre el lugar al que van, además, representa de manera muy fiel como es cotidianamente emprender un viaje y todos los obstáculos a los que nos vemos enfrentados como lo son el clima, la dificultad para movilizarnos, el pago demás en algún artículo, etc. Además, puesto que la cultura turca es tan diferente a la nuestra, las aventuras de los personajes estarán llenas situaciones cómicas y otras más serias producto del desconocimiento de determinadas reglas o tradiciones sociales.

Enfrentarse de lleno con una cultura que nos puede producir un sinfín de prejuicios será complicado para el grupo de mujeres que no comprenden a buenas y primeras que sus costumbres podrían ofender a algunas personas, sin embargo, esta hermosa novela nos enseñará a derribar prejuicios y amar todos y cada uno de los detalles de Turquía, pues si hay alguien que podría tener miedo a la discriminación es el mismo Sebastián quien recién en la página setenta y tres nos rebelará una condición de salud que lo aqueja y limita bastante en su diario vivir, lo que pondrá a prueba la hospitalidad turca.

En estas vacaciones conoceremos a fondo cada hermoso detalle arquitectónico, cada costumbre y todos aquellos sentimientos mágicos y magnéticos que esta tierra ejerce en sus visitantes a través de sus protagonistas, sin duda, unas vacaciones soñadas.

Entonces, esta novela ¿no tiene conflicto?

Una de las cosas más curiosas de Síndrome de Estambul es que la aventura de Sebastián, su madre y amigas en realidad no posee un conflicto literario. La mayor parte del tiempo estamos en presencia de un relato tipo bitácora de viaje con los altos y bajos que cualquier vacación podría tener, pero no hay un “problema” grande que deban enfrentar, no obstante, esto no quiere decir que la historia no posea conflicto a resolver. Éste se encuentra en la historia de amor de la tía abuela de Sebastián que ocurrió hace seis décadas atrás. A medida que las vacaciones avanzan, iremos conociendo detalles de ese amor que estuvo lleno de graves eventos cuyas consecuencias se resienten hasta el día en que los personajes emprenden el viaje, por lo que Sebastián tendrá una oportunidad única de sellar las heridas del pasado y honrar la memoria de su familiar. El drama que Sofía vivió nos recuerda lo difícil que era ser mujer y extranjera hace no tantos años atrás.

Estas vacaciones en Estambul cambiarán para siempre la vida de todos y cada de uno de los personajes de la novela, ya sean primarios o secundarios. Todos vivirán algo que les tocará hasta la más íntima fibra. Ninguno de los que vuelve es el mismo que partió. Es tan honesta y creíble cada historia traspasará al lector, por lo que al cerrar al libro difícilmente podríamos decir que somos indiferentes al “Síndrome de Estambul”.

Y tú ¿Deseas expandir tus horizontes? entonces este libro es para tí.

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Muchas gracias a la Ediciones Contracorriente por su gentileza.

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