Reseña. El hombre que viajaba al sol – Aldo Torres

Septiembre 21, 2016

El hombre que viajaba al sol

Sinopsis:

Igor es un vagabundo, también es el silencioso y confuso protagonista de esta novela. Sigue al sol mientras arroja semillas. Espera el día en que “los arboles arrasen con el barro y el silencio al ruido”.

92 páginas, Editorial Forja 2016.

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Calificación escribana:

4-medio-estrellas

Como muchos lectores, cuando voy a una librería, los ojitos se van solos a los libros más gorditos, porque nos duran más, dejándonos la sensación que podemos perdernos entre sus páginas. Pero, admito que también siento una gran atracción por los libros cortos pues me pregunto con qué destreza nos narrará el autor sus ideas para que en menos de 100 páginas quedemos con esa sensación de impacto que tanto nos gusta.

El hombre que viajaba al sol, tengo entendido es la primera novela del autor nacional Aldo Torres, y es toda una verdadera sorpresa.

La historia parte con Igor, un hombre vagabundo que me recuerda mucho al Divinísimo o Divino Anticristo, un conocido indigente de Santiago que vende sus estrafalarios poemas en el sector del barrio Lastarria ¿Lo conocen?

divino anticristo

               Divino Anticristo del Barrio Lastarria

 Igor tiene un carrito, un perrito que lo acompaña a todas partes llamado Om, una bolsa llena de semillas y una libreta en donde lleva una suerte de registro, un diario de vida que comienza en verano.

Igor es extraño, es RARO (adora esa palabra), no siente apego por las cosas materiales, por el dinero, por la tecnología, por la política o por los gobiernos, pero sí se preocupa mucho por los efectos que estas cosas provocan en los demás y en cómo de esta manera lo ven a él como un bicho raro, aun cuando fue una decisión propia la de no tener posesiones, y lo más importante: caminar, caminar hasta alcanzar el sol.

Nuestro personaje sabe que caminar tratando de alcanzar el sol es una tarea de nunca acabar, pero resulta que él no necesita terminarla, lo hace por el simple placer de caminar y para encontrar la inspiración que le falta ya que añora escribir una novela. Igor desea que su novela se convierta en el legado que deje en este mundo, tal como lo hace día a día esparciendo semillas por donde sea que camina, el problema es que no se le ocurre nada sobre lo cual escribir, por lo que opta plasmar en su libreta sus tribulaciones al respecto, además de anotaciones de su día a día, parte de sus vivencias en busca de la tan anhela inspiración.

Pero cierto día tiene una epifanía, y logra crear a su personaje, pero sigue con problemas para inventarle un buen mundo donde vivir, porque Igor es feliz en su mundo libre y no logra concebir algo mejor. Es así como el personaje de Igor se convierte en un hombre que se encuentra escribiendo una novela y que imagina a un vagabundo que camina hacia el sol, el cual no es otro que el mismo Igor.

Aldo Torres logra construir una muy bonita novela sobre el eterno retorno, en donde perderemos a veces el horizonte y nos preguntaremos quién imaginó a quién pero que a final de cuentas la historia termina en una hermosa (muy hermosa) alegoría sobre la inspiración que mueve a cada autor, de dónde nace y en qué se convierte una vez que logra llegar a los ágiles dedos de un escritor.

La novela está separada por capítulos que hacen alusión a las estaciones del año, lo cual hace aún más bello el relato, pues Igor junto a Om de verano a verano verán florecer las semillas que han sembrado por donde han ido. Una novela preciosa, concisa y que logra hacer crítica social sin caer en los típicos iconos (muerte al capitalismo, marchas, desigualdad, etc).

En mi opinión una lectura totalmente recomendable para cualquier edad y que honestamente me habría gustado leer en la escuela en vez de los típicos libros que nos obligan a leer, pues es bastante inteligente y se pueden sacar muchas conclusiones pese a su corta extesión.

Pueden encontrarla en librerías Antártica y en El Ático (elatico.cl).

Muchas gracias a Editorial Forja por su gentileza.

 

 

 

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