Reseña. Dardos Corporales – Jean Véliz D’Angelo

Julio 17, 2015

Sinopsis:

“Un fotógrafo afectado de un mal que le impide ver los colores se embarca en un descenso a los infiernos donde varias de sus fotografías deberán acompañarlo, a pesar de sí mismas, se diría, y pagar el precio de las obsesiones incontroladas que una madre remota y una infancia solitaria le han dejado como herencia al protagonista.” Jaime Collyer

260 páginas, Editorial Panspermia Julio 2015, Tapa blanda, ISBN 9789569567025

Mi calificación:  Más una explosión de cabeza nivel Pablo Droguett:
explosión

¡Bienvenidos mis queridos escribanos!

El día de hoy les voy a contar de una novela de aquellas que no puedes soltar y que como sea te las arreglas para leer aunque sea un párrafo tan pronto tengas un tiempo libre. Me refiero a Dardos Corporales de la autora nacional Jean Véliz D’Angelo.

Esta reseña va a ser más larga de lo común, pero es que este libro no puede describirse en pocas palabras.

Jean es una joven escritora pero que posee una gran trayectoria que precede a este, su primer libro publicado que partió como su tesis para titularse en Literatura Creativa. Es la editora de editorial Panspermia y ha dictado diversos talleres literarios capacitando a escritores emergentes. También la fundadora del taller literario Punto de Giro.

En la vida, no es difícil dar con un excelente libro si se busca bien, pero hay algunas obras que siempre destacarán, independiente del país del cual provengan, y Dardos Corporales es uno de ellos. Esta novela es tan deliciosa como perturbadora, su lenguaje y sus escenarios son tan universales que fácilmente se podría traducir a cualquier idioma del mundo sin que el impacto que produce en el lector se vea afectado.

Siete años le tomó a la autora darle cuerpo y fin a esta obra. Siete años es mucho tiempo, pero luego de leer la novela, pienso que cada minuto que Jean dedicó a la creación de su trabajo, valió la pena. Recuerdo que cuando la conocí, inocentemente le pregunté “¿De qué va tu libro” y ella rió nerviosamente y me dijo “No sé”, lo cual en su momento me pareció extraño pero ahora no puedo dejar de encontrarle mucha razón, pues si bien es fácil decir que la novela trata sobre un hombre llamado Pablo Droguett, en realidad la cantidad de aristas y complejidades en torno a él hace que sea muy difícil definirle, lo cual pone a esta humilde reseñadora en aprietos.

Partamos por el principio:

Como pueden leer en la sinopsis del gran Jaime Collyer, Dardos Corporales trata de la vida de un hombre llamado Pablo Droguett, fotógrafo, radicado en Praga que padece una extraña enfermedad: no puede ver los colores como la gente común, su visión solo reconoce escalas de grises, por lo que su concepción del mundo es muy diferente a la que nosotros tenemos.

Que la novela se mueva principalmente en Praga no es menor, creo que es la forma que tiene la autora de dar homenaje a Franz Kafka, un grande de la literatura universal que indudablemente es un referente en su pluma, es muy importante tener en cuenta este dato, porque Pablo Droguett sufrirá muchas penurias kafkianas que lo llevarán a convertirse en un asesino múltiple.

Entonces ¿Dardos Corporales es como leer una novela de Kafka?

Por supuesto que no, decir que es una obra más entre tantas tributo a Kafka sería restarle muchísimo mérito a la novela, Jean toma como base y como “ambiente” a esta locura kafkiana para sumarle terror, grandes conflictos emocionales y psicológicos, una madurez a medias producto de una solitaria infancia, noche, excesos, y grandes conflictos morales. A lo largo de mi vida he leído mucha novela negra y de terror, por lo que puedo asegurar que el estilo de Jean posee lo mejor de los grandes exponentes pero con una pluma única, novedosa y que sin miedo a decirlo, la posiciona como una gran escritora internacional.

Para entrar a comprender la trama, pensemos un poco en Pablo: su madre es artista, dedicada por completo a pintar cuadros encerrada en el sótano de una gran casona en Praga, es muy buena en lo que hace aunque padezca el mismo trastorno de la vista que su hijo. Su sentido artístico traspasa su incapacidad visual y logra pintar cosas sorprendentes, pero la pasión por la pintura la ha convertido en un madre ausente, por lo que los momentos más tiernos que Pablo puede recordar de su madre cuando era un niño son cuando ella le preguntaba “¿No está quedando lindo el cuadro?” Aquí es donde parte todo. Da un poquito de pavor pensar en la infancia de Pablo quien no conoce los colores, no tiene apego con su madre y que para más remate debe competir con una belleza que no es capaz de ver, sin distinguir los colores es incapaz de sentir la alegría y euforia que tanto disfruta su madre al pintar.

Con el correr de los años, la vida de Pablo será dolorosa y vacía, para cuando ya se ha formado como un adulto joven, decide estudiar fotografía gracias al ofrecimiento económico de su abuelo, de esta manera nuestro protagonista buscará la forma de captar momentos únicos que pudieran llenar su vacío corazón, pero Pablo está confuso, dudoso y celoso, celoso de los amantes de su madre y de sus cuadros. No aguanta más, decide decirle a su madre todo lo que la necesita, buscará sus brazos, llorarán juntos y empezarán de nuevo. Pablo corre al sótano, pero no la encuentra, decide avanzar hacia un cuarto al cual nunca entraba, y allí encontrará a su madre quien ha cometido suicidio, se ha cortado las venas, y como eso aparentemente no funcionó, terminó colgándose de una viga en el techo.

Pablo se quiebra, muere y nace de nuevo en ese instante. Su madre colgando desde el techo mirándolo fijamente, llena de una extraña sensación su cuerpo, siente que podría fotografiarla de mil maneras y que al fin puede verla como nunca antes la había visto, una forma más sexual que maternal. Este es un pensamiento bastante fuerte y retorcido que empeorará aun más: Pablo nota que el color rojo de la sangre de su madre puede distinguirlo a la perfección. Con esto, nuestro protagonista pasará su vida buscando la perfección de un momento único con su cámara, acompañado de ese color, el único color que es capaz de reconocer. Así surge la faceta más perversa del protagonista: Pablo el homicida.

La euforia y la sensación de plenitud que siente Droguett cuando puede mezclar la fotografía con el color rojo, lo llevará a cometer crímenes horribles, transformando la novela en un relato de horror puro y clásico, creando momentos tan torcidos que en lo personal, me obligaba a dejar el libro de lado un segundo, tomar aire profundamente y luego continuar. El morbo no me permitía abandonar la lectura, tenía que saber en cada página cual sería la nueva perturbadora idea que se le ocurriría a Pablo para sentir algo. Droguett es un criminal, un loco, un enfermo, es un personaje repudiable y hace surgir el odio en nosotros ya que no podemos entender su sangre fría, lo condenamos al infierno, pero, esta novela consigue en el lector lo que una vez me pasó con una película de Johnny Depp llamada The Libertine, en donde pasaremos del odio más extremo al protagonista, a tenerle la más grande de las lástimas, un sube y baja extremo que nos dejará agotados, la montaña rusa que nos propone Jean nos llevará al borde de la locura junto a Pablo. ¿Es verdaderamente culpable Pablo de los crímenes que comete? ¿Será culpa de la madre? ¿Será culpa de enfermedad visual que lo aqueja? En nosotros queda la interpretación.

La vida de Pablo podría haber sido eternamente una danza entre el rojo y la cámara si no se hubiese enterado de un médico que podría curar su enfermedad a la vista, y si en medio de su locura, el amor no se hubiese aproximado a su corazón ¿Podrá Pablo amar? ¿Será más fuerte el amor que el rojo que llena de gozo su pecho? ¡Uffff! ¿Ven? el estilo de Jean es único y nos mantendrá totalmente fuera de nuestra zona de seguridad a lo largo de toda la lectura para acabarnos con un final que ni en mis pesadillas tendría cabida. No logro dimensionar lo duro y lo fuerte que debió ser para la autora entrar en la mente de Pablo, durante el lanzamiento del libro reconoció que lo fue, desde el año 2008 que los borradores iban y venían, pero el resultado es increíble, tanto así, que a momento tenderemos incluso a enamorarnos (del amor al odio y viceversa constantemente a decir verdad) de este chico solitario, misterioso y mandón que retrata a hermosas mujeres ¿Podrá algún día exponer sus Dardos Corporales? Tendrán que averiguarlo, si se atreven, a lo largo de las 260 páginas de la novela, sin perderse ni un solo párrafo.

Si quieren conocer un poco más sobre esta historia, aquí les dejo el vídeo que se usó en el inicio del lanzamiento de la novela. Básicamente nos retrata el mundo que observa P. Droguett, incluye escenas de la trama pero no hay riesgo de spoilers, véanlo con confianza pero eso si, si se les erizan los pelos no respondo 😉

Esta es una de esas novelas que tienes que leer, que debes comprar y que debes atesorar, por lo que búscala en librerías Que leo y en venta directa con la misma editorial a través de sus redes sociales en Facebook y Twitter donde podrás conocer más lugares de venta en los próximos días. Yo les recomiendo aventurarse con alguna lectura de esta editorial, sus ediciones son preciosas, sus portadas están muy bien pensadas y diseñadas. Si quieres conocer sus publicaciones anteriores, aquí te dejo las reseñas de Artefucktos y Mi nombre es Bocho, una recopilación de cuentos eróticos y un libro infantil respectivamente, gustos para todos.

Eso sería todo por el día de hoy, si te gustó esta reseña te invito a suscribirte al blog en el costado derecho de la página, a darte una vuelta por el canal en Youtube y seguir las redes sociales en Facebook y Twitter de Escriba de Avalon ¡Muchas gracias por pasar!

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Muchas gracias a editorial Panspermia por su gentileza y buena onda.

3 Comments

  • Neftis Julio 17, 2015 at 9:44 pm

    No me llama la atencion asi que lo voy a dejar pasar.

    Saludos

  • Wakimiro Julio 17, 2015 at 11:52 pm

    No es un libro que me llame la atención por el momento el momento :3 te mando un abrazo enorme y nos leemos

  • Abracalibro Julio 18, 2015 at 10:10 pm

    ¡Hola!
    Tengo una lista de pendientes enorme y no sé si podré leer este libro pero, para mí, tiene algo interesante.
    Genial reseña.
    ¡Nos leemos! 🙂

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